FERMÍN, EL MUNDIAL Y LA FRUSTRACIÓN DEL SER HUMANO.
- alexlunarobles
- 19 may
- 2 min de lectura
¿Qué tiene mayor impacto, que España pierda a Fermín o que Fermín se pierda el mundial?

Vamos a hacer un ejercicio de introspección. Les diría que cierren los ojos, pero si están leyendo este blog, no es funcional. Piensen en ese proyecto en el que trabajaron durante meses, o años enteros. Esa meta que les costó desvelos, por la que sacrificaron fiestas, comidas familiares y horas de sueño. Están a punto de alcanzarla, vaya, pueden hasta saborearla, y de pronto, ¡pum!, todo se esfuma.
Así, de golpe. Como si fuera una mala broma. Como si fuera un truco de magia.
Eso es exactamente lo que acaba de vivir Fermín López.
En los últimos días, las redes y los programas de televisión se han llenado del debate de siempre. Bueno, cuando no hablan de chismes. Que si España pierde a un elemento súper importante (que lo es, y mucho), que si el Barça se queda sin un titular para el cierre de la temporada; o incluso es fácil escuchar, "bueno, al menos va a descansar el verano".
Nos hemos acostumbrado a ver el fútbol como una partida estratégica de ajedrez o a vivirlo como el modo carrera de un videojuego. Hablamos de los jugadores como "piezas", "activos" o "elementos" que van y vienen según la conveniencia de un equipo. Pero hoy no quiero que hablemos de escudos, selecciones, o clubes. Hoy quiero que hablemos de Fermín, del ser humano detrás del chico de 23 años.
Perderse un torneo que se juega cada cuatro años y con el que todo niño que patea un balón sueña antes de dormir, es un golpe devastador. Estamos hablando de la salud mental y emocional de un futbolista que ve truncado un sueño por una jugada desafortunada en un partido donde prácticamente ya no se jugaba nada. El récord de victorias en casa tal vez. Detrás de los reflectores, las tertulias, los comentarios de odio en X y las portadas, hay un ser humano que hoy probablemente esté preguntándose "¿por qué a mí?".
Es verdad que si nos ponemos la camiseta de analistas, España arranca el torneo sin dos de sus mejores argumentos para optar al título: Lamine Yamal, que para mí, hoy es el jugador más desequilibrante de la roja, y el propio Fermín. España tiene un gran equipo, pero con Lamine y Fermín, son aún mejores.
Aquí vale la pena pensar en algo: estos chicos no son de acero. El fútbol es probablemente el deporte más popular del mundo, eso lo saben los empresarios y buscan la manera de tener a los jugadores más talentosos y a los equipos más atractivos jugando cada tercer día. Pero nos olvidamos de tener empatía cuando se rompen.
Hoy toca dejar de lado el egoísmo del aficionado. Toca abrazar y apoyar al ser humano que se va a tener que aventar el torneo desde el sillón, con ilusión y frustración, pero con la madurez de saber que el fútbol, como la vida, da revanchas.
Mucha fuerza, Fermín. Las canchas y los torneos grandes te esperan.
Nos leemos en la próxima.
X. @soyalexluna



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