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RAPHINHA DE ‘9’: ¿CASUALIDAD, CAUSALIDAD O DESTINO?

24 sept
3 min de lectura

Hablemos del efecto mariposa en el fútbol, de dos fichajes frustrados, unas cuantas carambolas de mercado y el milagro del brasileño mutando en atacante total.


Una locura lo del brasileño esta temporada, a la altura de los mejores nueves de la historia.
Una locura lo del brasileño esta temporada, a la altura de los mejores nueves de la historia.


El "No" de Nico Williams y la sombra del banquillo

Como si se tratara de Volver al Futuro, vamos a regresar al verano de 2025. Es más, imaginen que de fondo suena Johnny B. Goode. El verano transcurría entre la fiebre desmedida por traer a Nico Williams y la urgencia de potenciar las bandas. En la cabeza de la mitad del barcelonismo –y del 99% de la prensa–, la ecuación era de matemática pura: si Nico llegaba, Raphinha pasaba automáticamente a calentar el banquillo, o incluso, a una venta sacrificada para "hacer caja". Total, era súper amigo de Lamine.


Pero el fútbol es caprichoso y el fichaje de Nico se cayó. En su momento más de uno se tiró de los pelos y quemó el teclado en redes sociales reclamando refuerzos. Hoy, viéndolo con perspectiva, si Nico hubiese aterrizado en la Ciudad Condal, le habría tapado el crecimiento a nuestro capitán de manera brutal. Le habría quitado el aire, los minutos y esa confianza que hoy lo tiene volando. A veces, el mejor fichaje es el que sale de las entrañas del equipo.


La no llegada de Julián Álvarez y la vacante en el área

En el verano de 2026, empezó a sonar durísimo Julián Álvarez. Telenovelón a la altura de las mejores telenovelas mexicanas. –Seguro han visto alguna.– Queríamos a ese atacante peleón, hiperactivo y con el colmillo afilado para atacar por dentro. Pero entre líos de despachos, cláusulas, comunicados y entrevistas, la operación no se dio.


El Barça se quedaba "cojo" en la posición del centro delantero con la salida del querido Lewa y el olvidado... –¿Cómo se llama este muchacho?– Ah sí Ferrán. O eso creíamos. Mientras los pitonisos del mercado buscaban un '9' desesperadamente bajo las piedras, en el vestuario ya había un tipo frotándose las manos. La no llegada de Julián dejó una vacante en el centro del ataque que no requería soltar más de 100 millones de euros, dejaba una oportunidad para descubrir algo que jamás nos imaginamos.


La metamorfosis: Datos de crack y alma de todoterreno

Y aquí viene la parte buena. Sin Nico haciéndole sombra en el extremo y sin Julián acaparando el área, Raphinha hizo lo que cualquier brasileño con sangre en las venas haría: tiró la puerta abajo y montó su propia fiesta. El cuerpo técnico le dio rienda suelta para atacar por dentro y el tipo se convirtió en un '9' descomunal.


¿Y saben qué es lo mejor? Que no son solo sensaciones o ganas de aplaudir su entrega. Los datos dan miedo: 7 partidos en Liga, 12 goles y 3 asistencias. ¿Y en Champions? Un partido, dos goles.

¡¿De qué estás hablando?!


Raphinha es velocidad, lectura de espacio, pegada y un liderazgo que hace que hasta el defensa más rudo del equipo contrario pida la hora.


¿Casualidad, causalidad o destino?

Mirando el panorama en retrospectiva, hasta da un poco de risa. ¿Es casualidad que dos fichajes fallidos terminaran liberando la versión bestial del jugador que ya teníamos durmiendo en casa? ¿Es causalidad, fruto de un tipo que entrena como animal y le vale tres cacahuates la duda colectiva? ¿O es simplemente el destino diciéndonos: "Oigan, dejen de buscar afuera lo que Raphinha ya les resuelve adentro"?


Raphinha es hoy el motor y el alma de este Barça. Juega de lo que le pongan, corre por tres y define como los dioses. Definitivamente, en can Barça a veces los fichajes frustrados son la mayor bendición que nos puede regalar el universo.


¿No crees?


Nos leemos en la próxima.

X. @soyalexluna

 
 
 

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